Monday, December 31, 2007

Feliz inicio de año

A todos nuestros lectores que al igual que nosotros se aferran al libre pensamiento y a la búsqueda y defensa de la verdad, les enviamos un saludo, esperamos que el 2008 sea de nuevos retos.

Sigamos aplastando la ignorancia y la estupidez, sigamos demostrando que la palabra puede provocar un "efecto mariposa", sigamos en la trinchera de la razón...

Un abrazo

Los editores de lospensamientoslibres

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Un misógino cínico

Arremete Obispo Briseño contra madres de familia que trabajan

Lunes, 31 de Diciembre de 2007

Utilizó la figura del emperador romano Herodes para criticar a este grupo de mujeres y a los jóvenes, por considerar que influyen en la desintegración familiar.

México, DF., (LA JORNADA) El obispo auxiliar de la Ciudad de México, Carlos Briseño Arch, arremetió este domingo contra las madres de familia que trabajan.
Las acusó de despreciar y “minusvalorar” su papel de amas de casa, así como de abandonar el cuidado de una familia “en aras de una vida de más confort y de una realización personal al margen del esposo y los hijos”.

Durante la homilía que ofició en la Catedral Metropolitana, en sustitución del cardenal Norberto Rivera –quien, se explicó, se encontraba en esos momentos en Monterrey, Nuevo León, con su familia--, el prelado utilizó la figura del emperador romano Herodes para criticar a este grupo de mujeres y a los jóvenes, por considerar que influyen en la desintegración familiar.

En el segundo caso, porque muchos, dijo, “fundan la relación de pareja sólo en un momento de deseo, sin compromisos y sin estabilidad, matando de antemano la posibilidad de fundar familias integradas y estables”.

Además citó al poder económico porque, afirmó, “se levanta como un nuevo Herodes, destruyendo vidas inocentes, en algunos casos antes de nacer, en otros no dando a los niños la posibilidad de desarrollarse, a los padres la posibilidad de un empleo digno, teniendo que separarse de la familia y emigrar a grandes ciudades o al norte para poder sacar adelante a la familia”.

Indicó que “Herodes (también) se presenta en la mentalidad de muchas mujeres que desprecian o minusvaloran su papel de amas de casa y abandonan el cuidado de una familia en aras de una vida de más confort y de una realización personal al margen de l esposo y los hijos”.

Pero también, de acuerdo con el obispo Briseño, se hace presente en “muchos esposos que viven la infidelidad como algo connatural en sus vidas, destruyendo el núcleo familiar”.

Indicó que hoy la familia tiene que “protegerse de todo lo que la amenaza” y para ello “primero tiene que detectar que lo que la desintegra, la desune”.

Invitó a los feligreses a proteger y cuidar este núcleo y a los papás les pidió acompañar verdaderamente a sus hijos.

Que éstos valoren más a sus padres y “vayan poniendo las bases para la familia que van a fundar el día de mañana”.

Los conminó a no anteponer a ello el valor económico “porque ha hecho mucho daño a las familias”.

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Wednesday, December 05, 2007

El fruade del calentamiento global.Part 5 of 8

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Tuesday, November 20, 2007

El gran fraude del calentamiento globlal part 4 of 8

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Monday, November 05, 2007

EL FRAUDE DEL CALENTAMIENTO GLOBAL PART 3 OF 8

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Saturday, October 27, 2007

El fraude del calentamiento global

Part 2 of 8

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Saturday, October 20, 2007

El fraude del calentamiento global

Interesante documental en varias partes.
Part 1 of 8


Referencia:
http://youtube.com/watch?v=s_7TJp_faxk

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Wednesday, October 17, 2007

Sigue haciendo gala de su estupidez

Intolerancia, miedo a la verdad, estupidez. ¿Necesitan mas?

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Thursday, September 20, 2007

Los Beverly de Guanajuato

Detrás de la Noticia
Ricardo Rocha
20 de septiembre de 2007
www.eluniversal.com.mx

Desde enero de 2004 escribí aquí mismo que “creen que todo lo merecen por haber logrado la hazaña democrática del 2 de julio de 2000. De ahí su comportamiento de nuevos ricos frente a los cuales aquella simpática familia de los Beverly eran unos monjes cartujos”.

Y es que desde entonces “la pareja presidencial” que padecimos el sexenio anterior ya apuntaba para lo que es ahora: un par de cínicos y desvergonzados que presumen sin la menor pizca de pudor una inmensa fortuna amasada desde el poder máximo en este país. Tal como se muestran ahora en la portada y 13 páginas más de la revista Quién. Todo un documento que en sí mismo sería prueba suficiente para iniciar una investigación de esta riqueza grosera y ofensiva para todos los mexicanos. Cada fotografía muestra lo inocultable: una mansión que no tienen siquiera los grandes magnates; el lago artificial, la alberca, los grandes espacios interiores, el lujo dispendioso; el ganado, los vehículos y la ostentación en decorados y mobiliario. Una muestra total de estulticia. Un desplante ranchero de impunidad. ¡Y qué! Parecen retarnos Vicente y Marta. ¡Y qué! Parecen burlarse de todos y cada uno de nosotros.


Aunque en realidad ni la riqueza ni la arrogancia son nuevos. Ya desde agosto de 2005 Anabel Hernández y Areli Quintero documentaron en un libro un sinfín de pruebas sobre la acumulación dolosa de esta riqueza explicable: de las obras faraónicas en los dos ranchos de los Fox Sahagún; las trácalas para despojar de grandes extensiones de tierra a los ejidatarios de los alrededores y los gustos güichodominguezcos de quienes se acaban de ganar el premio mayor.


Y eso que lo de Quién es nada más el rancho de San Cristóbal, me precisa ahora Anabel. Falta el otro, el de La Estancia, donde refulgen cientos de hectáreas de agave azul; donde pastan centenares de cabezas de ganado de alto registro; donde trotan decenas de caballos pura sangre; donde los Fox Sahagún se hicieron construir una réplica de la cabañita acogedora de Los Pinos, para no extrañar. La misma cuya remodelación costó en su momento 60 millones de pesos. Añádase el valor de El Tamarindillo, toda una bahía que los Fox se agandayaron en Michoacán y el rancho San Cristóbal cuyas puertas ahora “nos abren”. Y el costo que alcanzará el Centro Fox, que dejará en changarros a los centros Carter y Clinton y que también está descrito en la revista con una explanada para 3 mil asistentes, un auditorio para 500 personas y una biblioteca con 25 mil volúmenes. Todo, propiedad de quien no ha leído un libro en su vida y su peculiar esposa.


Esta es la incalculable acumulación de capital que Vicente Fox y Marta Sahagún nos están restregando en la cara a usted y a mí. Y no es un asunto menor. Tampoco un episodio más de frivolidad y mal gusto. Se trata en cambio de un gigantesco monumento a la corrupción y a la impunidad.


La explicación y defensa que el propio Fox hace sobre su desmesurado patrimonio lo describe sin necesidad de adjetivarlo: “Aquellos que dicen que esta propiedad es producto de la Presidencia tendrán que comer chicharrón”. De cualquier modo miente. Cuando asumió la candidatura al gobierno de Guanajuato estaba quebrado y sólo desde el poder empezó a recuperarse. Cuando vino la Presidencia, Fox con la asesoría de Marta Sahagún, los trucos al estilo Vamos México y disponiendo de la complicidad de todo su gobierno panista, comenzó a atesorar la fortuna de que ahora presume. Siempre fue un abusivo. Durante su mandato fue el único mexicano que vio aumentar su sueldo en 57%. De 106 mil a 167 mil pesos. Pero ni ahorrando todo lo que ganó se podría justificar su obscena riqueza.


Este es un insulto a todos y más todavía a los pobres. Pero es también un alarde con un propósito muy claro de Fox y Sahagún: demostrar que todavía son poderosos e intocables. Por eso él todavía se hace llamar “presidente”. En desafío abierto al actual gobierno.


Un caso que debe brincar de las páginas de sociales al Congreso, donde habría de crearse una comisión que investigue a los Fox y a toda su parentela. También, por cierto, un asunto de justicia que podría significar la legitimación que alguien anda buscando. En resumen, que Fox regrese... ¡pero lo que se llevó!

ddn_rocha@hotmail.com

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Friday, September 14, 2007

La reforma

Carmen Aristegui F.

14 Sep.07

reforma.com

Como dice el maestro: las cosas hay que decirlas cuando duelen. Trabajo en los medios. Soy periodista de la radio y la televisión. He seguido de cerca, como muchos otros, los acontecimientos más relevantes de este país en materia legislativa, política y social de los últimos años. Creo que frente a los insólitos acontecimientos que hemos presenciando millones de mexicanos en los últimos días, la abstención y el disimulo no tienen cabida. Me pronuncio, desde aquí, abiertamente a favor de la reforma electoral aprobada la noche del miércoles por el Senado de la República. Me pronuncio en contra del despliegue de fuerza e intimidación que se ha desatado en el más amplio espectro de los medios en el país en contra de los poderes establecidos, particularmente los del Congreso, por razones que distan mucho de las esgrimidas en esta pretendida cruzada libertaria. Me preocupa el tufillo golpista que percibo en algunos de mis colegas. No comparto en modo alguno la idea de que esta reforma constitucional ponga en riesgo ni mi libertad, ni la de ningún ciudadano de este país, para expresar opiniones de ningún tipo. Sí creo que la reforma significa un paso trascendente para la vida democrática de México. Se abordan en ella aspectos fundamentales que restituirían a los ciudadanos -si la Cámara baja y los congresos de los estados votan a su favor- el mínimo de confianza y certidumbre que requiere una elección. Con ella se desmontaría un esquema de competencia electoral que ha sido rebasado y distorsionado hasta el extremo. ¿O alguien cree en serio que México aguanta otra elección como la del 2006? ¿O que se pueda soportar que sigamos teniendo procesos escandalosos como el de Veracruz de hace algunas semanas? ¿O peor aún, ver con impotencia la construcción de candidaturas anticipadas como la de Peña Nieto con padrinos identificables? No, esto no aguanta más. Lo que está de por medio es la viabilidad de una vida democrática equilibrada, exenta de intervenciones indebidas, en donde la voluntad popular se exprese simple y llanamente en las urnas, sin más estímulos que los que marca la ley. Se trata -y no es poca cosa- de lo que dijo con todas sus letras, el miércoles por la noche, uno de los hombres cuya biografía política ha cruzado, no sin heridas, por esa realidad inocultable. Santiago Creel decía que esta reforma "...versa sobre los límites que debe tener el dinero sobre las campañas políticas... es el dinero lo que ha pervertido la relación entre medios electrónicos, partidos y candidatos, donde se mezclan intereses económicos, comerciales, políticos e informativos". Habló de esa relación "...en la que nadie o casi nadie puede arrojar la primera piedra, y hay que decirlo con claridad, yo por delante, esa relación en la que políticos y medios somos corresponsables". Y sí, es el dinero el que dio al traste con el modelo de competencia electoral que hoy naufraga, pero no por el dinero mismo. Pudo mantenerse el esquema actual -diseñado hace algunos años en los albores de la democracia electoral- que privilegia los recursos públicos sobre los privados y que ha significado una parte importante de los ingresos que recibe esta industria. Pudo haber sido, si no se hubieran cometido los excesos por cuenta de unos y otros. Los partidos permitieron que la fórmula de crecimiento de los recursos públicos destinados a elecciones fuera creciendo hasta convertirse en una cifra monstruosa, inaceptable, para un país como el nuestro ("la democracia más cara del mundo"). Por su parte, la estructura de poder instalada en la esfera mediática llevó también las cosas al límite, al aprovechar indebidamente el sometimiento de candidatos y partidos en este modelo que los induce desesperadamente a la obtención de recursos y espacios por las más distintas vías, lícitas o ilícitas. Nadie puede ahora llamarse a sorpresa después de lo ocurrido el año pasado. El sometimiento de candidatos y partidos a un esquema de esta naturaleza y con un régimen de concesiones que ha permitido una de las más altas concentraciones en el mundo, hizo posible la aprobación de leyes federales como las de radio y televisión y telecomunicaciones que significaron para la clase política una franca humillación. El yugo del esquema nos mostró -salvo honrosas excepciones- a una clase política disminuida y timorata que se permitió renunciar al interés general. Hoy buscan su reivindicación. Ojalá lo logren. Legisladores como Pablo Gómez -que carga con el estigma que le dejó la ley de medios- resurgen hoy con firmeza. La votación de la reforma dijo, es un hecho emancipador. Para que no quede duda de cuál es el punto. La reforma nos ahorraría escándalos como los ya vividos. ¿Qué fueron -si no producto de esto- los "Amigos de Fox", el "Pemexgate" o el caso Ahumada? Nadie se salva. En los tres casos, en los tres partidos, la búsqueda por recursos para competir. A costa de lo que sea. ¿Alguien sabe cuántas campañas en el país han sido financiadas por intereses inconfesables? ¿Sabemos hasta dónde llega el narcotráfico? ¿No sería suficiente con saber que por lo menos la tercera parte de los spots, transmitidos en la República durante 2006, tienen una procedencia desconocida?

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Friday, May 25, 2007

Jesus Camp 2da. parte

Segunda entrega de este interesante documental

http://www.youtube.com/watch?v=WbgIZ_DQ86U

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Saturday, May 19, 2007

De abortos mentales y otras cosas

Esta vez escribiré sobre un tema del cual no quería escribir; sin embargo, ante el evidente mensaje de odio y clima pseudo científico promovido por el sector conservador de la sociedad mexicana y sus aliados romanos, me sentí inspirado para abordar este tema que suscita tanto debate y división desde el mismo momento en que se menciona: el aborto.

El aborto es un tema especialmente áspero porque trae una carga acusatoria muy fuerte para el que se manifiesta a favor de él o lo practica. Es un tema controvertido porque el corazón de la discusión entra en la arena del debate científico acerca de los límites mismos de la vida. Es un tema que cala muy hondo en la hipocresía de la sociedad mexicana porque es una consecuencia directa de un hecho comprobable y comprobado que la iglesia ha estigmatizado desde hace siglos: el sexo.
La razón por la que la mayoría de los llamados pro abortistas se rehúsa a debatir con la mayoría de los “antiabortistas” es que las “razones” que enarbolan para rechazar el aborto son religiosas. La condición obvia para conducirse de manera adecuada en un debate es que los argumentos de cada bando sean racionales por lo que hasta ahí llegan los canales de comunicación entre abortistas y antiabortistas. Mientras que unos hablan de ausencia de sistema nervioso central, los otros hablan sobre estupideces bíblicas y fantasías infernales; mientras que unos hablan de ausencia de garantía de una calidad de vida mínima para cultivar la dignidad humana, otros hablan de pecados y penitencias; mientras que unos hablan de salvar vidas que ya se hallan totalmente desarrolladas y probadas, los otros hablan de excomuniones y de apedrear al adúltero.
Por otro lado, hay una minoría de los antiabortistas que se manifiestan en contra del aborto por considerar que la ciencia no puede proveer definición indiscutible sobre lo que significa estar vivo. Para ellos, el movimiento pro abortista ciertamente no puede proveer argumentos sólidos, más que las pocas certezas que tenemos acerca de la vida, complementándolas con razones puramente humanistas. Resulta muy fácil ver que están en el lado equivocado aunque no sepamos muy bien por qué.
Las razones por las que los científicos rechazan que el aborto sea asesinato (antes de cierto número de semanas de embarazo) son:
- No hay desarrollo de sistema nervioso central por lo que no hay conciencia ni sensaciones por lo que para fines prácticos se puede hablar de una piedra en el vientre.
- Dependencia completa del útero materno y falta de actividad propia.
- Incapacidad para comunicarse.
También es muy fácil olvidar que el grueso del movimiento pro elección también quiere ver reducido el número de abortos pues ello reflejaría un número menor de embarazos no deseados que culminan el proceso de preñez (porque es un hecho que casi todo embarazo no deseado es producto de la ignorancia sobre salud sexual); al final la compasión de la que obcecadamente se proclaman adalides las religiones del mundo parece venir de sus enemigos los herejes.
Al final los proabortistas (entre los cuales me incluyo) sólo queremos una sociedad más informada que no tenga que llegar al aborto para resolver un embarazo no deseado, donde la vida de la mujer no deba ponerse en riesgo, donde se opte por la solución piadosa a un producto mal desarrollado o al que no se le pueda garantizar condiciones mínimas de bienestar físico y mental. No queremos que todas las mujeres aborten sólo que tengan la opción para hacerlo.

Fernando Velázquez

A continuación reproduzco un ensayo del sociólogo Joseph-Vicent Marques sobre el tema que espero aliente algún debate.


¿Contra el aborto o contra las mujeres?


Más allá de la persistente realidad del aborto clandestino, los que apoyan su legalización se atrincheran en el terreno de los argumentos ideológicos y éticos. Desafiando los lugares comunes, el sociólogo catalán Joseph-Vicent Marques desmenuza el discurso latente de los penalizadores.

Por Joseph-Vicent Marques

El sofismo de la vida o las astucias del discurso explícito
Se presentan como antiabortistas pero sólo son penalizadores

El discurso penalizador del aborto es en sí mismo una ficción, en cuanto se presenta como antiabortismo. Defender la penalización aborto no es evitarlo, pero quienes la defienden dan a entender que realizan algún tipo de cruzada o acción global contra el aborto. Su argumentación adquiere el aparato retórico de la evitación del aborto aunque sea un discurso estrictamente penal y no profiláctico. Sitúan así a los despenalizadores en el incómodo terreno de aparentes exaltadores del aborto. No hay por qué permitirles que realicen esta operación tranquilamente. Si ser antiabortista es tratar de evitar el aborto, entonces sólo somos antiabortistas los que propugnamos un programa radical de igualdad de los sexos, la superación de la fijación coital, el acceso a los anticonceptivos y la absoluta protección social a los niños. Los penalizadores del aborto no pueden llamarse honestamente "antiabortistas" más de lo que pueden llamarse filántropos los que piden mano dura para evitar la mendicidad callejera.
(No quieren que no haya abortos sino sólo que sean clandestinos y peligrosos.
Cuando hayamos recuperado la sexualidad libre, y el nacimiento de un niño sea una fiesta privada por cuenta pública, el aborto será innecesario. Hasta entonces, penalizarlo sólo es castigar a una víctima.
Nosotros contra el aborto; ellos, contra las mujeres.)

Decir sólo dicen una cosa: Que el óvulo fecundado ya es una persona.

Los penalizadores sólo tienen un argumento: el de que el feto es ya una persona. El resto del discurso es puro insulto. Aun esta argumentación hay que rastrearla en medio de los desmelenamientos y juegos de palabras. Prefieren hablar de que el feto es vida o vida humana, ganando así el beneficio de la ambigüedad. Porque decir que es ya una persona es muy gordo.

Pero, ¿desde qué perspectiva se puede empeñar en llamar persona a un óvulo fecundado? Desde el provindencialismo y desde concepciones de la persona asociales y poco entusiastas de la libertad. Desde una perspectiva providencialista (que, por cierto, debe ser herética) se puede decir que la persona tiene alma y el alma la infunde Dios y Dios es muy libre y muy suyo, o sea que igual puede infundirla en el momento de la fecundación que al romper aguas o con ocasión de la muela de juicio. (Obsérvese la dificultad de probar no la omnipotencia divina sino el que la ejerza precisamente en el momento de la concepción.) Otras perspectivas que permiten hablar de personas antes del nacimiento son aquéllas para las que no importa ni un mínimo de autonomía, ese mínimo de la separación física de otra persona que hace posible la interacción y el carácter social de la persona humana. La libertad no es aquí un valor muy apreciado cuando ni siquiera la libertad de movimiento es relevante para ellos.
Ahora bien, la exageración de llamarle persona al feto no se acompaña de otras consecuencias (bautizo, inscripción en el registro, entierro, etc.),que las de reprimir el aborto.
En ocasiones se matiza diciendo que el feto es ya es germen de la persona. Niegan así todo umbral diferencial del proceso evolutivo. No parece nada claro que una cosa sea ya aquello que va a ser.

Prodigiosas prestidigitaciones con el concepto vida

Los penalizadores del aborto gustan de presentarse como defensores de la vida. De hecho hablan de vida más que de personas. Para ello realizan las siguientes operaciones: 1°) Toman el término vida -a nivel de denotación- en su sentido menor, o sea aquél en el que todos aceptamos que hay vida en el feto, en las plantas, en las células y en los animales. 2°) A continuación cargan el término vida -a nivel de connotación- con un máximo de afectividad y sacralidad, esto es, le dan un sentido con el que sólo hablamos de vida de las personas. 3°) Se escamotea entonces la única conclusión lógica que tendrían las dos operaciones anteriores caso de ser honestas: el horror de pisar la hierba, un ultrafranciscanismo o una especie de ecologismo místico. 4°) Desemboca por el contrario en el terrorismo moral: "Si no estás a favor de condenar a las que abortan es que estás en contra de la vida".
(Si al menos fueran coherentes, dirían: Eso que llamáis hipócritamente cosecha no es más que una masacre.
Su lógica es ésta: El feto es vida, la persona es vida; luego el feto es persona. Igual podrían decir: el feto es vida, el Colegio Cardenalicio es vida, luego el feto es el Colegio Cardenalicio.)

El discurso penalizador manipula con el feto a través de una especie de "túnel del tiempo"

Ya hemos apuntado que los penalizadores identifican el germen con su resultado, negando todo umbral diferencial del proceso evolutivo, para decir que el feto es ya vida humana en el sentido de persona. No es la única manipulación o efecto mágico. Así, si bien hablan de germen cuando s}desean dar una referencia biológica sobria, el feto se convierte en niño cuando intentan emocionar al público con la supuestamente canallesca conducta de la "madre"(pues simétricamente ya le llaman madre a la gestante). Pero cuando se trata de subrayar los eventuales efectos perniciosos para la colectividad, el feto no es ya un niño sino un posible genio o útil ciudadano (señalemos incidentalmente que no suelen decir "un posible genio" o "útil ciudadano", y que tampoco se plantea ese problema a propósito de la gestante, cuya contribución a la colectividad pudiera verse frustrada por una maternidad inoportuna).
Dentro de esos efectos mágicos es donde cabe situar correctamente el tema del "derecho a la vida" que dicen defender los penalizadores. No es sino una variante de la prestidigitación con el término vida combinada con este otro ilusionismo del tiempo: El feto ha de ser y no ha de ser al mismo tiempo la misma cosa para que funcione el sofisma, pues ha de ser persona para tener derecho a la vida y no ha de ser persona para que puede "hacerle falta" un derecho a la vida que en realidad sería el supuesto derecho del embrión al llegar a ser persona. Terrible. La logomaquia se resuelve apelando a la ficción de que el feto es ya un niño y, claro, el niño sí tiene derecho a la vida.
(En resumen viene a decir: ¿sería usted capaz, madre que aún no es madre o futura abuela que aún no es abuela, de matar a un competente ingeniero de caminos, canales y puertos que intenta en vano protegerse con su sonajero al tiempo que disimula sus conocimientos dando un encefalograma plano?)

El insulto adicional como argumento adicional previa trampa adicional

Suponiendo que el feto fuese ya persona -que es su único enunciado no valorativo-, entonces, el aborto sería, en efecto, un homicidio. Los penalizadores, sin embargo, no le llaman homicidio, sino asesinato. Esta trampa viene probablemente propiciada por la necesidad de resolver el enojoso asunto de que los penalizadores suelen hallar legítimos e incluso virtuosos algunos homicidios. Por lo tanto, el aborto debe ser presentado como un asesinato. A partir de ese momento el discurso penalizador sólo aporta nuevos insultos. Así, el tal asesinato es, además, el asesinato de un ser indefenso, y es además el asesinato de un ser indefenso por su propia madre y -pasando de la tautología a la afirmación gratuita- el asesinato de un ser indefenso por su propia madre sin remordimiento alguno y -recargando ahora los adjetivos- el asesinato de un ser indefenso por su propia e inicua madre, etc. A continuación, agoradas las posibilidades de recargar el asunto puede recurrirse también a insultar a quienes defienden la despenalización del aborto. El discurso se complementa con una terminología bien cargada: "matar" en lugar de "interrumpir el proceso", etc. (Obsérvese el mecanismo inverso cuando se habla de extirpar o de sanear para referirse a medidas políticas autoritarias que incluyen el homicidio o cuando se habla de accidente para referirse a los homicidios laborales por falta de medidas de seguridad.)
(Si no les parece convincente decir "lo que llamáis hipócritamente cosecha no es más que una vergonzosa y sanguinaria masacre, ya que además el trigo no puede defenderse.")

¿Qué tendrá el feto que no tengamos nosotras/ os?, o las contradicciones del discurso penalizador en su contexto

Hasta aquí hemos considerado el discurso penalizador en sí mismo. Si atendemos ahora a lo que significa ese discurso dentro del contexto social concreto en que se produce, supone además una serie de contradicciones o de preferencias sorprendentes que en general son bien conocidas. Recordemos algunas:
1. Contradicción entre estar a favor del "niño" en cuanto vida intrauterina y no del niño en cuanto a vida extrauterina. ¿Dónde estaría el derecho real a ser traído a una sociedad neurotizante, a una clase social no explotada, a una nacionalidad no oprimida, etc.?¿Dónde el derecho a ser deseado ya que no consultado?
2. Contradicción entre estar por la ampliación de la vida posible y no por la defensa de la vida existente. ¿En nombre de qué esa prioridad de asegurar partos sobre desmarginar minusválidos, ancianos o los mismos niños abandonados?
3. Contradicción entre estar "contra el aborto" y a menudo estar contra la información sexual, los anticonceptivos, etc. ¿Desean realmente evitar el aborto?
4. Contradicción entre estar "contra el aborto" y a menudo a favor de la pena de muerte, el rearme, etc. (Ellos dicen que el feto es "inocente", pero sólo lo es como pueden serlo las setas que impunemente se comen.)
5. Contradicción entre penalizar el aborto voluntario de la mujer y no los abortos "naturales" causados por malas condiciones de trabajo, broncas materiales u hostilidad paterna. ¿Serán abortos "decentes" precisamente porque no son libres?
6. Contradicción entre estar "contra el aborto"y no contra el empobrecimiento de la sexualidad como obsesión coitalproductivista, la violación intramatrimonial o la misma represión sexual como generadora de encuentros sexuales no previsibles y por ello susceptibles de plantear problemas de aborto.
Sin embargo, estas contradicciones son en cierto sentido aparentes. Así, estas "contra el aborto" y por la pena de muerte es, en realidad, coherente, puesto que se está a favor de dos penalizaciones, y dentro de la óptica "más vale castigar que prevenir". Estar por la penalización de los abortos y contra los anticonceptivos es coherente en cuanto que son dos formas de subordinar la sexualidad a la procreación. Del mismo modo, no es contradictorio estar preocupado por aumentar el número de habitantes del planeta y aprobar, expresa o tácitamente, el despilfarro de los recursos naturales, puesto que son dos formas de irresponsabilidad. Se hace, pues, evidente la existencia de una ideología por debajo de las afirmaciones antropológicas de los penalizadores. No pecamos de desconfiados si tratamos ahora de rastrear el discurso profundo que hay por debajo del discurso oficial de los penalizadores. No vamos a cuestionar su buena fe subjetiva ni el grado en que sinceramente se sientan horrorizados ante lo que consideran un asesinato. Afirmaremos simplemente que su condena del aborto como asesinato unifica y respetabiliza una serie de actitudes menos respetables que sólo indirectamente salen a la superficie.

El discurso latente de los penalizadores
Más niños, es la guerra

La penalización del aborto es una de las formas como un sistema social se asegura una abundante reproducción. En ese sentido no es cualitativamente distinto de la penalización de la sexualidad o de la reducción de toda sexualidad a genitalidad y la prohibición o ridiculización del sexo fuera de la edad reproductora. La determinante infraestructura de este reproductivismo o natalismo es doble; puede considerarse una necesidad de todo sistema social en épocas históricas de elevada mortalidad y es una necesidad adicional de toda clase dominante políticamente expansionista o interesada en una abundante mano de obra. Así, el natalismo que la clase dominante proyecta sobre el vecindario la sobrevaloración del momento de aparición del "nuevo ser" frente al proceso que constituye al ser humano en interacción, propone la complacencia en la abundancia de la estirpe frente al objetivo de la felicidad de la misma y alimenta la beata contemplación del niño como hazaña o juguete de los padres, escamoteando los datos dramáticos de la infancia desdichada.
(No se trata de hacer el máximo de niños sino de hacer el máximo de niños felices.
No se trata -como decís- de niños o comodidad, sino de niños felices o niños desgraciados.
Las flores no lloran. ¿Porqué queréis hacer el máximo de niños y el mínimo de flores?
A los ogros también les gustan los niños.)

La mujer en su sitio, la mujer sitio del feto

Todo natalismo supone ya una forma clara de reducción de la mujer al papel más o menos embellecido de máquina reproductora. Sin embargo, el aspecto más asombrosamente misógino del asunto está en que la penalización del aborto niega la capacidad moral de la mujer. Aunque a veces el discurso penalizador se conmueve vagamente con la imagen de la mujer acorralada por la opinión pública o las dificultades económicas (complacencia en la imagen de debilidad femenina), ni siquiera considera la posibilidad de que el acto de interrumpir el embarazo sea un acto de intención ética, negándole a la mujer la capacidad de estimar su propia disponibilidad para la maternidad. Para ellos, la mujer no tiene capacidad de preocuparse por un posible niño: es sólo instintivo. Y ni siquiera les preocupa un aspecto del aborto: su carácter de violencia sobre el cuerpo de la mujer. Es sin embargo el aspecto que hace al aborto indeseable.
(Una mujer es algo más que una madre. Una madre es algo más que una máquina de parir.)

El precio del placer o los defraudadores del amor

De otra parte, se está por la penalización del aborto, esto es, por la obligatoriedad del proceso de gestación en virtud de una profunda convicción de que el placer sexual no es válido por sí mismo, de que necesita compensar su carácter perverso o sospechoso mediante algún tipo de contrapartida "positiva" o gravosa. Es así como una de las frases que se oyen a menudo cuando el discurso penalizador se expresa a nivel privado, no solemne, es ka de "quien quiera eso que cargue con las consecuencias". La hostilidad al aborto voluntario emparenta aquí claramente con la hostilidad a los anticonceptivos puesto que ambos evitan "pagar el precio". No es muy diferente al substrato común de ambas hostilidades con aquello que hace posible llamar a las enfermedades venéreas "purgaciones". El carácter profundamente antilúdico de la civilización vigente se hace aquí muy ostensible. Una cultura antilúdica es también una cultura de la envidia y así hay en este asunto una línea de deslizamiento de las emociones y discursos que sigue el itinerario "represión-frustración-sospecha respecto del o la vecina envidia-moralismo-venganza privada al servicio de la represión pública". O dicho de otra forma "si estos cogen y encima no les pasa nada yo estoy haciendo el (o la) imbécil". Este tema tendría que ser ampliado si deseamos saber no sólo porqué una clase dominante a través de sus equipos políticos prohíbe el aborto (natalismo pragmático o residualmente ideológico, hipotecas eclesiásticas, etc...)
(El nacimiento de un niño nueve meses después no hace al coito mejor de lo que fue como acto de placer, comunicación y libertad o de todo lo contrario. En malas condiciones para el niño lo hace peor.
Gozar sin dañar a nadie no es menos honesto que sufrir sin beneficiar a nadie (salvo a quienes explotan el Valle de Lágrimas S.A.)
¿Porqué no le llaman hacer cochinadas a hacer que el placer parezca cochinadas?

Pero que placer ni qué puñetas, dijo airadamente la señora Enriqueta

Sin embargo, notemos que esta obsesión por el precio del placer falla en cuanto consideramos que una elevada proporción de fecundaciones se produce sin otro placer para la mujer que el muy discutible de la obediencia o el de la garantía - a veces puramente imaginaria- de retener el afecto del varón. Aquí la represión del aborto vuelve a remitir a la misoginia del discurso latente: la mujer debe pagar no el precio de su placer sino el del varón.
Es entonces cuando el pez se muerde la cola, esto es, cuando hasta el prejuicio sexual cede ante el prejuicio machista. Se puede, pues, perder justificadamente la tranquilidad del ánimo disertatorio para afirmar que el discurso penalizador del aborto no es sino; una faceta más de la dominación masculina, que el feto es persona y más que persona porque es captado como el carcelero de la mujer y que las feministas tienen razón al sospechar inelegantemente que si los obispos y los políticos pariesen, el aborto sería legal. Como sociólogo me he encontrado con miles de conjeturas mucho menos fundamentadas.
(El aborto es ilegal por ser femenino. La guerra es masculina.)
Termino aquí este escrito. Dejo para otra ocasión las consideraciones sobre cómo y de qué forma me parece, un suponer, digo yo, que habría que enmarcar la lucha por la despenalización del aborto. He colaborado económicamente en tres abortos y proporcionado información en un número indeterminado. Si he estado o no en el origen de algún embarazo no deseado es cosa que no digo, porque eso a los penalizadores no les interesa saberlo. El fetismo no es un humanismo, sólo es un antifeminismo.

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Friday, May 18, 2007

Jesus Camp 1

Empezamos con la primera entrega de la serie Jesus Camp.

Reflexionemos que queremos para nuestros hijos, para nuestro país, para nuestro gobierno.

¿Queremos que nuestros hijos piensen que hay que sentarse y esperar lo que Dios nos mande y justificar todas las injusticias a la causa divina? o ¿Queremos que se interesen por entender su entorno, por conocer la ciencia, por expresarse libremente, por construir un mejor país?

http://www.youtube.com/watch?v=VC_gOT5hSmk

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Wednesday, May 16, 2007

Teledictadura 13

La última entrega de esta interesante serie.

http://www.youtube.com/watch?v=R32CdoZ0vHw

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Sunday, May 06, 2007

Califica Tunick al DF como una ciudad abierta, plural y cosmopolita

En breve rueda de prensa al concluir sus tomas fotográficas, el neoyorquino dijo sentirse feliz aunque nervioso por la espectacular obra


Notimex
El Universal
Ciudad de México
Domingo 06 de mayo de 2007

11:46 Nervioso pero muy contento, el fotógrafo estadounidense Spencer Tunick expresó hoy aquí su satisfacción por la entusiasta participación que tuvo su instalación esta mañana en el Zócalo capitalino, donde más de 18 mil personas se desnudaron para posar para él.

Según Tunick, lo mejor de todo fue que la jornada transcurrió en orden, que no hubo problemas mayores y que fueron casi 20 mil participantes; ello, sostuvo, "posiciona a la Ciudad de México como una ciudad abierta, plural y cosmopolita".


En breve rueda de prensa al concluir sus tomas, el neoyorquino dijo sentirse feliz aunque nervioso por la espectacular obra, que según estimaciones de la secretaria de Cultura del Distrito Federal, Elena Cepeda de León, habría superado los 20 mil participantes.


"Fue un gran momento para la escena del arte mexicano. Dedico este trabajo a todos los participantes y artistas mexicanos y a toda la ciudad. Felicito a todos, mi corazón está con los participantes", señaló el emocionado artista.


También agradeció la cooperación de las autoridades capitalinas y destacó que a su instalación la gente pudo venir al Zócalo, con la seguridad de que todo estuvo en orden.


La instalación, expuso, podrá ser vista en septiembre próximo en el Museo Universitario de Ciencias y Arte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) , una de las instituciones que apoyó el proyecto.


Marco Antonio Hernández Murrieta, vocero de la Fundación que co patrocinó la obra, afirmó por su parte que se cumplieron las expectativas de "romper el record" de participantes que era de siete mil, en Barcelona, España, alcanzado en 2003.


"En esta instalación hubo más de 18 mil personas, sin embargo, el número exacto aún no se tiene" , comentó.


Hernández también destacó la cobertura que alcanzó esta cita de Tunick con la desnudez humana, luego de que para la hora 15 minutos que duró el encuentro con los mexicanos hubo 256 reporteros acreditados de 101 medios de comunicación.


Según Murrieta, la entrada de los participantes fue muy fluida, "comenzamos con 150 personas por minuto y de las 5:30 a las seis de la mañana, ingresaron en promedio 210 en completo orden".


"Nos comportamos a la altura de cualquier país", agregó, al tiempo que dio a conocer que la primera fotografía se llevó a cabo a las 7:18 de la mañana, a una temperatura de 22.5 grados centígrados; mientras que en la última, ya era de 24.1 grados.


Mireya Escalante, asistente de Tunick, celebró la instalación fotográfica, la cual, dijo, había tardado cinco años en concretarse en esta ciudad.


Y aunque de acuerdo con los organizadores, todo salió a la perfección, durante las dos últimas tomas se pudieron apreciar algunos incidentes.


Corría la sexta toma cuando varios de los participantes, en su mayoría hombres, comenzaron a abandonar la instalación, toda vez que el artista fotografiaba a un grupo de mujeres en una de las esquinas de la plancha del Zócalo.


Uno a uno regresó hasta donde estaban sus prendas, comenzaron a vestirse, no sin antes darse tiempo de sacar sus celulares y fotografiar a las mujeres, provocando el desorden, poniendo a Tunick bastante nervioso y a las damas bastante contrariadas.


Aledia Aguirre, de 35 años, dijo que ella había tenido que abandonar la instalación antes de concluir la última toma, porque comenzaban a registrarse algunos hechos desagradables.


"Miradas, fotografías, varios de los hombres comenzaron a juntarse mucho con nosotras. En la última parte hubo mucho violencia, sentimos a los hombres atrás de nosotras con sus cámaras, fue un acto al que nos expusieron, muy vulnerable.


"Yo abandoné la instalación porque nunca se nos avisó que iba a ver esto, Varias compañeras fueron manoseadas cuando pasaron por su ropa. Me voy bastante enojada y desilusionada", explicó.


Antes, a la llegada de las miles de personas que participaron en la instalación, se habían registrado algunos incidentes menores, ocasionados por quienes estaban impacientes por ingresar a la plancha del Zócalo, los que no pudieron participar y amenazaban con entrar por la fuerza y aquellos que no cumplían con las especificaciones del fotógrafo.

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